Invitación a la
Sección 2: “Desaparecido(s). La representación de la ausencia forzada en las literaturas y culturas iberoamericanas”
XXII Congreso de la Asociación Alemana de Hispanistas
Berlín, Freie Universität, 27.-31.3.2019
Contacto:
Albrecht Buschmann (Universidad Rostock)
Luz C. Souto (Universidad Valencia)
El programa actualizado de la sección se puede consultar aquí: https://www.conftool.com/hispanistentag2019/index.php?page=browseSessions&downloads=show&form_date=-&form_tracks=14&mode=list&presentations=show

Introducción:
El término jurídico desaparición forzada hacía referencia, en el primer momento de su uso en las ciencias sociales y culturales, a los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar argentina (1976-1983). Durante estos años, las tres Fuerzas Armadas, apoyadas por un amplio consenso de la sociedad civil, tejieron una trama que ejerció “un poder autoritario, golpista y desaparecedor de toda disfuncionalidad” (Calveiro, 2001: 10). Como respuesta al genocidio del Estado se produjeron las primeras movilizaciones de familiares de desaparecidos, desde allí surgieron asociaciones como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, hoy convertidas en un referente internacional de la lucha por los Derechos Humanos.
De este modo, el efecto expansivo de la dictadura modificó no solamente el panorama social, político y económico, también transformó profundamente la cultura, la literatura y el modo de entender el arte. A partir de la “catástrofe” (Lewkowicz, Gatti) el discurso mismo fue quebrado, la ruptura también se manifestó en las diferentes narrativas (visuales, literarias, etc.), que incorporaron novedosas formas de acercarse a la tragedia y de extender la ausencia familiar a una memoria colectiva. Ejemplos de estas prácticas son acciones como “el siluetazo” (1983), esculturas como las de Claudia Fontes en el Parque de la Memoria, pinturas como las de Ignacio Vexina o María Giuffra, también fotografías que van de lo privado a lo público, como la serie Ausencias de Gustavo Germano, o la instalación Arqueología de la Ausencia de Lucila Quieto. En este contexto el discurso literario desempeñó un papel fundamental, aún antes de que acabara la dictadura. Los textos de Rodolfo Walsh o los de Marta Traba anunciaban y denunciaban el horror. Vinieron luego las novelas y cuentos que acompañaron la Transición y los primeros juicios, los que se enfrentaron a la impunidad de los 90, y los que reflejaron la era de la memoria en el siglo XXI. Con las décadas se sumaron discursos, voces, modalidades y nuevas generaciones.
Pero también, a partir de los logros jurídicos y de la masiva respuesta cultural, la figura del detenido desaparecido empezaba a trascender el territorio argentino y se iba recuperando en otros escenarios y épocas, fundando así, “una imagen universal del desaparecido y del dolor provocado por la desaparición forzada” (Gatti, 2017: 20).
Por ende, la sección intenta profundizar en la utilización de la figura y del término desaparecido desde diferentes espacios, territorios, épocas y circunstancias. Se propone indagar en los límites, los extremos y los rebases que actualmente hay en una categoría que se inicia para designar lo incomprensible, lo innombrable en el contexto de represión y muerte que se produjo durante la última dictadura cívico-militar en Argentina, pero que, a más de 40 años, se ha transformado y extendido a otros tiempos y lugares: desde los desaparecidos de las dictaduras del Cono Sur (Argentina, Uruguay, Chile, Brasil) a la utilización del término en España para designar a los represaliados republicanos (Vázquez Montalbán, 2000; Silva, 2000; Torres, 2002), a los niños perdidos del franquismo (Vinyes, 2002; Esteso Poves, 2012; Souto, 2015), a los exiliados o “los topos”. También cabe pensar la apropiación del concepto para nombrar a las víctimas de las guerras civiles en Centroamérica o las desapariciones sociales del siglo XX y XXI en México y Colombia, incluso para reconceptualizar el genocidio indígena del XIX: “los indios ¿fueron los desaparecidos de 1879?” (Viñas, 1983: 12).
En cuanto al estado de la cuestión teórico, hasta el momento la desaparición se ha abordado sobre todo desde la historiografía, la sociología, la antropología y las ciencias políticas. Desde estas disciplinas destacan los estudios de Pilar Calveiro (2001), Ludmila Da Silva (2001), Gabriel Gatti (2008) o Nina Elsemann (2010) que se vinculan al ámbito argentino pero que sirven también para pensar otros territorios. O los de Espinosa Maestre (2010) para referirse a la geografía de los desaparecidos en España. Recientemente también se han manifestado intentos de entender la circulación del concepto, tal es el caso de Desapariciones. Usos locales, circulaciones globales (Gatti et al., 2017), o los estudios que parten de la resignificación de la figura del desaparecido para nombrar a los paseados o fusilados españoles, como el de Francisco Ferrándiz (2014). Además de las publicaciones de libros monográficos y artículos que se han producido desde diferentes disciplinas, hay que remarcar un incipiente interés por parte de los estudios literarios, resultado de la “mancha temática” (Viñas, Drucaroff) con que la desaparición marcó también las diferentes generaciones de escritores. Se aproximan al campo estudios recientes como los de Feierstein/Zylberman, Kirsten Mahlke, Fernando Reati, Elsa Drucaroff o Teresa Basile. La mayoría de ellos centrados en la narrativa argentina. Falta, a nuestro entender, estudios teóricos que desde la literatura y sus contornos indaguen en una mirada transatlántica del desaparecido. Los avances que se han presentado en este enfoque (Raquel Maciucci; Mariela Sánchez) son aún escasos.
Teniendo en cuenta los estudios precedentes, la sección busca completar la investigación desde el campo de la crítica literaria. Las literaturas iberoamericanas no han cesado de proyectar personajes, espacios, imágenes que, desde disímiles géneros (biografía, autobiografías, el policial, lo fantástico, etc.) y con una gran variedad de narradores, intentan dar cuenta del proceso de desaparición. Lo hacen desde el punto de vista de las víctimas, de los testigos, de los perpetradores, de la generación de militancia, de los hijos de las víctimas, de los hijos de los victimarios. Las voces de los relatos se van ampliando a medida que transcurren los años, pero es obvio que esta apertura generacional está estrechamente ligada al estatus político y jurídico del desaparecido, es decir, la ausencia del militante argentino de los 70 se puede representar con una libertad de expresión y en base de códigos literarios muy diferentes si lo comparamos, por ejemplo, con la representación de los niños robados del franquismo y la transición. En todas estas producciones la ausencia de los desaparecidos irrumpe y modifica el discurso literario. Y no solo hablamos desde el lenguaje, sino que actúa materialmente sobre los cuerpos vivos que siguen envejeciendo, sobre la sociedad que, consciente o no, avanza entre sus fantasmas. Actúan sobre la ley, sobre la política actual que se disputa un saber sobre esos cuerpos que siguen sin estar ni muertos ni vivos. Por eso, esta sección propone investigar la productividad de los diversos géneros literarios que representan la desaparición, indagar en las distintas voces narrativas según el grado de autonomía del campo literario en cuestión. Guían el debate propuesto las interrogaciones sobre ¿cómo varía la representación del desaparecido, si se trata de víctimas de una guerra civil, de asesinatos de agentes (para)militares, de niños robados o de fusilados sin nombre en una fosa común? ¿Cuáles son los retos específicos de los diferentes contextos?

Beitrag von: Albrecht Buschmann

Redaktion: Christoph Behrens